Nos encontramos ante un blog agripicante, con regusto a salchichón.
Diariamente iremos deleitandoos con las entradas más suculentas, jugosas y descabelladas; aderezadas con una deconstrucción de humor absurdo, y recubiertas con el surrealismo mas sabroso de todo el país (además de fideos de colores[¿¡¡a quien no le gustan!!?]).
Ya estan aqui!! ya llegaron los recortables de Downton abbey!!
Con estos recortables podras sentirte uno más entre la monarquia snob inglesa de principios de siglo XX.
Sientete mal al ser fulminado por la desaprobadora mirada de La Duquesa Viuda
Uso excesivo de Eye rolling puede ocasionar perdida de vision
Ohhh Ohhh... cuidado amigos aqui llega la joven marxista de la casa, Sybil
trae consigo multiples accesorios que haran de ella toda una feminista, auque no hara ascos a una cena de etiqueta o a usar sirvientes como sillas. Una mujer con caracter Ruaarrrr!!
Pero.. que seria una casa noble sin esclavos a los que dar latigazos?¿? O'Brien y Thomas no son para nada de ese estilo, mezquinos y despiadados son capaces de vender a su madre con tal de salirse con la suya (O'Brien vende a su abuela por puñado de arena en la 1º temporada).Transforma a tus fieles sirvientes con autenticos demonios con este recortable!!
Hoy Tenemos en Reflexiones Post Comilona al autodenominado Calabaza que con toda su buena intención trata de ahorrarme la presentación.
Aviso para lectores: Si eres lector habitual de este blog, probablemente notes bastante diferencia entre esta entrada y las que suele haber por aquí. Al principio intenté darle un tono más simpático al escrito (como supongo que se puede comprobar) pero a medida que iba escribiendo se me iba olvidando, y al final queda como el principio de una novela de detectives, pero mala. Prometo que si me dejan hacer una segunda parte, retomaré progresivamente el tono de humor con el que la he empezado.
Atte. Calabaza
Instrucciones: He decidido hacer algo "original" para esta entrada. Aquí os dejo una "pequeña" historia "basada en hechos reales", en la que os pondré canciones para escuchar mientras leéis las distintas partes que la componen. Cuando lleguéis a una canción, simplemente le dais a play y seguís leyendo (¡Pero no le deis antes! Dadle cuando lleguéis a la parte que corresponde). Iré avisando cuándo tenéis que quitar cada canción, y tal.
El aprendiz de cocinero - Primera parte
Me levanté como cada mañana, me calcé, y salí a la calle ajeno a lo que estaba a punto de suceder.
-¡Buenos días! - Me saludó el vecino desde su jardín, quitándose el sombrero gris, típico de los abuelos con bigote blanco.
-¡Buenos días, vecino! - Contesté alegremente. Maldito infeliz, su mujer le dejó por otro hombre y ahora lo único que hacía era cuidar de sus florecitas.
Continué caminando. Hacía un día soleado. La gente caminaba feliz por la calle; los niños jugaban a la pelota, los músicos tocaban la trompeta en el parque, y un señor con traje hortera tocaba la mandolina que suena de fondo.
Me dirigí a la máquina expendedora de periódicos que todos hemos visto en alguna película, pero que en España no existen, metí una moneda, y cogí mi periódico.
Con el periódico doblado bajo el brazo, caminé de nuevo, más feliz si cabe, hacia mi casa. ¡Todo estaba saliendo a pedir de boca! Hacía buen día, tenía mi periódico, y la chica rubia que me acababa de cruzar se me había quedado mirando bastante tiempo. ¿Sería porque iba con la bata y las zapatillas de estar por casa? Puede ser. Pero me sentía más feliz aun si pensaba que no era por eso.
No tardé en volver a casa. La máquina expendedora estaba a tan solo unos metros de mi domicilio.
-¡Buenos días de nuevo, vecino! - Saludé al vecino del sombrero al llegar a la puerta de casa.
-¡Buenos días! - Me contestó.
Y con la sonrisa aun en la cara, abrí la puerta y entré dentro. Cerré la puerta, colgué la bata en la percha, y anduve hacia la mesa del comedor en calzoncillos. Me senté en la silla, y abrí el periódico.
Conseguí acertar en la página de chistes y tiras cómicas a la primera. Después de tanto tiempo cogiendo el mismo periódico (no el del mismo día, claro) había habituado a mis dedos a ello.
Leí las tiras cómicas, me eché unas risas (en parte gracias a que tenía un buen día, porque objetivamente no eran realmente graciosas), cerré el periódico y lo tiré a la basura. -Aquí deberías parar la canción-
Entonces, en algún lugar de la casa, comenzó a sonar mi móvil.
¿Dónde lo había dejado? Seguí la armoniosa melodía hacia el salón, donde estaba Surco, mi perro, sentado a la mesa jugando al mus con dos amigos suyos. No me paré, no era la primera vez que le sorprendía montando timbas ilegales en casa; ya estaba acostumbrado, y sabía que ganaría, así que continué hacia la habitación por el pasillo. Una vez dentro de mi dormitorio, me paré frente al espejo. La verdad es que esos calzoncillos me quedaban bastante bien. Pero eso no era lo que había ido a comprobar, así que dirigí mi mirada hacia el lado opuesto y vi el móvil vibrando sobre la mesilla de noche junto a la cama. Me acerqué, y lo cogí para ver el número. "Número desconocido". Me dispuse a cogerlo, no sin antes esperar unos segundos para disfrutar de la musiquita siguiendo el ritmo con la cabeza y los pies, moviendo los brazos con los dedos índices de las manos estirados.
...
"Ring, ring, ring, ring, ring, ring, ring, banana phone", pensé.
Entonces pulsé el botón de responder. -Aquí deberías parar la canción-
-¿Sí? Aza al aparato. - Dije a mi desconocido llamante.
-Has sido seleccionado. - Me dijo una voz seria y masculina.
-¿Qué? ¿Para qué?
-Te lo explicarán todo en La Cocina. Allí lo entenderás todo, construirás tu futuro. Ahora tienes que irte. - Me ordenó.
-Pero... ¿A dónde? - No entendía nada.
-Sal a la puerta. Sigue al coche negro que habrá parado frente a ti.
Y dicho esto, colgó. No tardé en vestirme y salir corriendo hacia la puerta de la casa. No sabía a dónde iba, pero me había propuesto descubrirlo.
Pasé por el salón, donde los perros seguían jugando al mus.
-¡Adiós Surco! ¡He sido seleccionado! - Le grité emocionado al pasar a su lado.
Salí de casa, y allí estaba el coche negro. El día no parecía tan soleado como hacía unos minutos. En cuanto el conductor me vio, arrancó y se fue siguiendo la carretera hacia mi derecha. Hice ademán de seguirlo corriendo, pero casualmente pasó un taxi típico londinense frente a mí. "¡Taxi!", grité para pararlo. Se detuvo, y entré.
-¡Siga a ese coche! - Le apremié.
Casi había perdido de vista al coche negro. El taxista pisó a fondo el acelerador, pero nada más arrancar, el semáforo de mi calle se puso en rojo y tuvimos que parar de golpe. No tenía tiempo que perder, o me quedaría sin construir mi futuro. Cerré los ojos e hice un mapa mental de la zona. Si el coche negro había seguido hacia delante, y mi semáforo ahora estaba en rojo, no le quedaría más remedio que girar a la derecha. A la velocidad que iba, unos 60 km/h, llegaría justo a la 13 con Avenida 27 en el momento en el que la Señora Millers sale a dar el paseo matutino. Cualquiera que pase tiempo por la zona sabría eso, y seguro que mi perseguido lo sabía, así que giraría de nuevo a la derecha antes de llegar al tercer paso de peatones. Miré hacia cielo. Vi unas nubes negras acercándose, y el sol a un lado. Con el sol entonces de frente para el conductor del coche negro, se pasaría seguro la primera salida, y acabaría cogiendo la segunda a la desesperada, pero entonces... estaba en mi calle. No cabía duda, mi instinto nunca fallaba, y si tenías en cuenta que el conductor llevaba un sombrero gris, el típico de los abuelos con bigote blanco, todo indicaba que iba ¡a la casa de mi vecino! ¡Justo la casa de la izquierda de la mía! Según mis cálculos, llegaría en unos 20 segundos. Si esperaba a que mi taxista diera la vuelta en la rotonda del final de la calle al ponerse en verde el semáforo, no llegaría a tiempo; así que antes de que el taxista arrancara de nuevo, abrí la puerta y me tiré literalmente fuera del vehículo. Me levanté del suelo y salí corriendo en dirección a casa de mi vecino. Mientras corría, vi al coche negro aparecer al final de la calle. Lo había conseguido, llegaría antes que él.
Corrí con todas mis fuerzas, me agaché y esquivé un balón que se les había ido a los niños que había al otro lado de la calle. Seguí corriendo, pasé como pude entre dos señoras que caminaban tranquilamente frente a mí; adelanté a un hombre que llevaba sombrero a lo Indiana Jones, no sin antes quitárselo y ponérmelo en la cabeza.
Di unas cuantas zancadas más, y saltando la valla que separa mi jardín con el de mi vecino, llegué a mi destino. Entonces llegó el coche negro. Se detuvo y abrió la puerta. Salió mi vecino.
-Aquí deberías parar la canción-
-Vaya, veo que has llegado. - Me dijo con visible sorpresa.
- Sí... ¿Me vas a explicar qué es todo esto? - Le pregunté impaciente.
- Ésto es "La Cocina". Aquí os enseñaré a unos pocos afortunados las técnicas más secretas de la cocina sobrenatural. - Me contestó. Comenzó a llover al pronunciar aquellas palabras.
- ¿Qué? - ¿Mi vecino cocinero sobrenatural? Había oído hablar de aquel arte milenario alguna vez, pero nunca me lo tomé en serio. Si realmente me iba a enseñar cocina sobrenatural, haría que mi vida cambiase completamente... - ¿Pero... cómo? - Nos pusimos bajo la sombrilla que tenía en el jardín para resguardarnos de la lluvia.
- Cuando mi mujer me dejó, me dediqué a viajar por el mundo. En mis múltiples viajes aprendí técnicas ancestrales sobre el cuidado de las flores - Me explicó señalando las flores de su jardín. - pero también aprendí el arte de la cocina sobrenatural. Cada año elijo a unos cuantos afortunados personalmente para enseñárselo si me demuestran que tienen realmente interés.
- Ah, por eso era lo de seguir el coche negro...
- Exacto. - Me dijo mirando hacia el cielo. - Bueno, vayamos dentro, hay invitados esperando y aquí nos vamos a empapar.
Seguí a mi enigmático vecino hacia la parte de atrás de su casa por el jardín. Allí tenía una especie de caseta de jardinería. Abrió la puerta y descubrió una escalera de mano que bajaba a lo que parecía ser un sótano.
- Tú primero - Me dijo haciendo un gesto con el brazo, invitándome a bajar las escaleras.
No sabía si debía fiarme, pero ya no había marcha atrás. Bajé las escalerillas y escuché cómo aquel hombre cerraba la puerta de la caseta y bajaba detrás de mí.
-Aquí deberías parar la canción-
(1)
Cuando bajé las escalerillas me encontré en un amplio salón. Una chimenea iluminaba la estancia, dejando ver tres sillones en "u" frente al fuego. Los pedazos de leña recién echados emitían chasquidos bajo las llamas.
(2)
Había tres hombres. Los tres mayores que yo. Uno tenía el pelo canoso, e iba vestido con una especie de traje militar ceremonial. El otro debía de rondar los 70 años, llevaba gafas y chaqueta de punto, y estaba sentado en uno de los sillones. El último, algo más joven, vestía una chaqueta de universitario americano y lucía un pelo pelirrojo engominado. Parecía inquieto.
Había también una mujer, hablando con el militar. Era morena, y por su correcta postura y su vestimenta parecía de clase alta. Por último, algo apartada de los demás, apoyada en una mesa de comedor, había una chica más joven. Me fijé más detenidamente en ella: Era la chica que me había cruzado esa misma mañana cuando fui a por el periódico. En parte sentí alivio por ver una cara conocida, aunque al fin y al cabo no la conociera de nada.
Los 5 invitados se me quedaron mirando cuando mi vecino bajó las escaleras.
- Ya estamos todos - Anunció. - Poneos cómodos en los sillones y esperad a que sirvan la cena. Hoy probaréis parte de lo que aprenderéis mañana.
- ¿Vamos a dormir esta noche aquí? - Preguntó el pelirrojo.
- En efecto. Empezaremos mañana con las clases. Durarán hasta el lunes. Como he dicho, poneos cómodos, id conociéndoos, y preparaos para disfrutar de la cena. - Le contestó.
Entonces se dirigió hacia una de las puertas de la sala, la abrió, salió del salón y la cerró.
-Aquí deberías parar la canción 2-
Me quedé unos instantes de pie, pero no tardé en sentarme en uno de los sillones, al lado del hombre mayor. Sé que todos nos presentamos y nos dimos nuestros nombres. Solo recuerdo el de Diana, así que a los demás les llamaré: El Militar, El Pelirrojo, El Anciano y La Mujer.
Me sentía impaciente por saber cómo era aquella "cocina sobrenatural", y más por aprender a prepararla. Lo que no sabía era que mi vida estaba en juego desde que puse el pie en la calle aquella mañana, e iba a tener que utilizar mi mayor arma para salvarme.
Señores, Señoras y PNJs hoy estaba tranquilamente en casa cuando por casualidad
encontré mi pelota saltarina de cuando tenia 8 años y que creía
perdida. ( con los años supuse que por el efecto túnel se había quedado
atascada en algún tabique de la casa). Pues bien, como un autentico
cafre empecé a lanzarla contra toda aquella superficie que me pareció
interesante. Bota que te bota seguí la pelotilla hasta el ático, donde
desapareció ( otros 12 años hasta que vuelva a aparecer T.T).
No
la di por perdida inmediatamente; así que me puse a buscarla, encontrado
así algunos calcetines perdidos, pelusas salvajes, virutas de goma de
borrar y mi vieja Super Nintendo.
Lo siento vieja amiga, no puedo
jugar contigo. No me mires así, todos maduramos, no es por ti, es por
mi, no disfrutaría los juegos como los disfrutaba antes…Ohh no me pongas
esa cara…Esta bien la ultima partidita, por los viejos tiempos.
Entonces
conecté la nintendo a la tele y cargué un juego aleatorio, agarré el
mando y sentí como una oleada de tierna nostalgia me invadía por dentro.
Jugué y jugué , las horas pasaban, cada vez estaba más concentrado y
absorto en el juego, tanto, que de repente estaba en el juego.
¡HOSTIAPUTA!-Exclamé-!Que rebuenisimo todo!-empecé a saltar y a aplastar criaturas, recolecté corazones y me compré una espada que disparaba rayos láser...Viví el sueño de todo Gamer, hasta que...
¡Señor Héroe, Señor Héroe!-Escuché a mis espaldas-¿Podria ayudarnos?.Me di la vuelta y observe a unos seres pequeñitos con la voz apitufada y setas en la cabeza. Señor Héroe, todas las princesas de los juegos han sido secuestradas, y todos los que se ofrecieron para ir a salvarlas han perecido o no han regresado jamás. Usted es la ultima esperanza que nos queda, por favor, se lo rogamos, ayudenos...
Yo como buen Caballero henchí mi pecho con orgullo, prometí a las criaturitas que les traería a sus princesas sanas y salvas; desenvainé mi espada y con mi lujuriosa melena ondeando al viento partí raudo al rescate de todas las princesas de los videojuegos.
Señores y Señoras, como he estado bastante ocupadete ultimamente, hoy no he podido escribir en ética porque había examen y supongo que estáis un poquillo hartos de leer. Os voy a deleitar con un vídeo , que aunque viejo, muestra a la perfección uno de mis mas inútiles y sorprendentes talentos.
El vídeo es del año la polca (2007) y este fin de semana, si todo sale bien, haremos una versión mas moderna
Buenas tardes gusantitos.
No os voy a mentir hoy no estoy inspirado así que he decididoo tirar de archivo y abrir otra sección de vídeos pero luego he pensao: ¿Porque no voy un paso más allá y os hago un post de introducción a la sección?
Eso es lo que voy ha hacer, os pondré los vídeos, imágenes y demás que han dado la vuelta al mundo vía internet además de un poco de su historia y orígenes (lo que hice la semana pasada con el Nyan Cat básicamente).
Pero para enterarnos de que va todo esto hemos de definir una palabra que últimamente se usa mucho pero pocas veces con rigor: Meme.
¿Que es un meme? Seguro que muchos asociáis el término a los "monigotes" que aparecen al final de muchas tiras cómicas, es correcto, son memes pero no son los únicos memes que existen.
El término Meme fue acuñado por Richard Dawkins el autor del libro El Gen egoísta y es la unidad teórica
de información cultural que puede transmitirse entre individuos.
Es decir "microcultura" que, además, debido a esa naturaleza simple y "diminuta" se propaga rápidamente, persiste con el paso de los años e incluso se replica dando lugar a nuevos memes mejorados pero basados en uno anterior. Debido a esto muchos autores, Dawkins uno de ellos, consideran a los memes seres vivos literalmente y no solo de manera metafórica.
Pero reduciendo un poco más el contexto y ateniéndonos a la definición formal podemos decir que, en internet, un meme es un archivo pequeño (imagen, gif, sonido, vídeo corto etc.) que se populariza y se extiende a nivel mundial apareciendo muchas variantes del mismo las cuales suelen ser anónimas y en muchos casos terminan por diluir el origen del meme en cuestión.
Supongo que los seguidores asiduos del blog y más concretamente de mis post encajarán inmediatamente esta definición con Nyan Cat (lo resaltado son enlaces, que este finde he descubierto que más de uno no lo sabía -.-u).
Por último decir que estos memes se pueden encontrar en multitud de páginas, muchos (si no todos) conoceréis el grupo ADV (asco de vida, cuanto cabrón, vayagift etc.) que viene a ser la comunidad española más estable de memes, también son bastante importantes 9gag y memebase estadounidenses ambas.
Pero sin duda la más importante de todas es 4Chan, un jodido cajón de sastre en el que todo es un caos del que han surgido el 90% de los memes, os animo a entrar y explorar aleatoriamente con énfasis en el subforo /b/ pero ojo hay cosas bastante hardcore que pueden herir sensibilidades.
Hoy tenemos ante nosotros a Pano Pepino, que nos ofrece un cuento bucólico, romántico y profundo sobre la vida (al menos la suya) y que viene a hacer un poco el contrapunto a la entrada de salsas de San Valentin.
La Luna y la estrella.
Erase una vez un joven pastor. Cuidaba con mucho esmero de su
rebaño, pues era la única manera con la que podía mantener a su familia.
Cada día sacaba a pastar a sus ovejas, desde después de comer hasta las
tantas de la noche. Un día, encontró un precioso valle del que nunca
había tenido consciencia. Y le gusto tanto que decidió pasar allí la
noche. Encendió una fogata para mantener alejadas criaturas indeseables y
se tumbo en el césped de un claro del bosque. La Luna les iluminaba. El
joven pastor se fijo, que desde allí, la Luna estaba preciosa. Nunca
antes la había visto tan grande y plateada. Tal era la admiración que
sentía por ella que quedó prendado. Al día siguiente, y tras una buena
bronca de sus padres por no haber avisado de su ausencia antes de irse,
volvió al mismo claro en el mismo valle. La Luna seguía bañándole en
plateada luz, pero con menor intensidad. El chico volvió día si, día
también al mismo claro, pero un día la Luna dejó de verse. El chico,
atemorizado, subió a lo alto de una colina, buscando la Luna. Desde
allí arriba vio en el horizonte una fina curva, de un rojo intenso.
Para otros no sería gran cosa, pero para él, era una sonrisa que le
regalaba la Luna. Un inmenso regocijo se apodero de él. Al día
siguiente, no tuvo la oportunidad de ir al valle, pero si aprendió,
gracias al cura del pueblo, que la Luna seguía ciclos de unos cuantos
días y que no volvería a verla pasada una temporada. La tristeza empezó
a consumirle tras la noticia, pero sin dejarse vencer por esta, a la
noche siguiente volvió al valle. Allí no encontró a la Luna. Todo
parecía estar oscuro, pero no era así. El pastor empezó a observar con
detenimiento la luz que cada una de las estrellas lanzaba sobre el
valle. Las había rojas, azules, amarillas, blancas, con más o menos
intensidad, incluso algunas parecían seguir una bonita danza en su
titilar. Pero entre todas, había una de blancos tonos, muy tímida. El
pastor se fijo en ella. Parecía que a veces enmudecía y que otras
cantaba melodiosos haces. El pastor no supo por que, pero aquella
estrella le hizo recordar la Luna y evocó todo lo que él sentía por
ella. Gran fue su asombro cuando la estrella pareció apagarse. El chico
sobre-saltado, se incorporó para ver mejor. Ya no estaba la pequeña
estrella. Pensó, bastante deprimido, que había imaginado la existencia
de esta y volvió alicaído a su casa.
Pasaban los días y llego el
verano. El chico iba los días que podía al valle. A veces se veía la
Luna, otras solo su resplandor y el resto de días el cielo se impregnaba
de puntitos luminosos. Aquella estrella, que le hizo recordar a la
Luna, seguía sin aparecer. El pastorcillo no sabía por que, pero le
molestaba y amilanaba más el hecho de la desaparición de ésta que la
cíclica presencia de la Luna. Tal era su pesadumbre que empezó a creer
que podía hablar con ella y que ésta !le contestaba! Le preguntaba que
porqué se sentía así, y ésta le animaba, le decía que no se preocupara
por ella, que hay estaba, y que la Luna le iba a ofrecer siempre que
pudiera su sonrisa. Sus palabras no parecían aumentarle los ánimos y con
el tiempo las escapadas al valle fueron cada vez menos frecuentes.
Finalizaba
el verano, y todo seguía su curso. El chico que ya había aprendido los
ciclos lunares, iba solo al valle cuando sabía que la Luna le iba a
sonreír. Un día, cuando volvía al poblado, vio que en el cielo , había
empezado a aparecer una mancha distorsionada de color rojo. Sabía que no
era una estrella, por que no parpadeaba. Era una mancha difuminada de
variopintas tonalidades de color rojo, desde sangre oscura hasta casi,
naranja. El pastor aprovecho su claro en el valle para poder ver esa
mancha con mas detenimiento. Vio que el lugar donde estaba le sonaba de
algo. Sus vecinas celestes eran las mismas que habían ocultado a la
pequeña y tímida estrella que le había querido ayudar. La estrella había
vuelto, de manera mucho más hermosa y se quedaría ahí para siempre,
intuyó el mozo. E intuyó bien. Los años pasaron y aquella concéntrica
forma persistía en el cielo.
Para el pastor, la Luna había
quedado relegada, aunque nunca faltaba a su cita para devolver una
sonrisa. No es que solo le interesará la existencia de la Luna solo para
la cita; Esta estaba en su recuerdo todos los días y también en su
corazón. Pero la mancha que ya había asentado su forma y colores
seguiría ahí. Levantar la vista al cielo cuando estaba triste, o buscaba
una respuesta,o simplemente observar el basto firmamento, le bastaba
para comprender que ahí había algo que velaba por el, que le alentaba y
hacia sonreír, de una manera totalmente diferente; sonreía hacia dentro,
rebotando en si y saliendo al exterior como si de mil fragmentos de
dulce alegría se tratasen. Y aquella sonrisa le hacia comprender la
belleza y magnitud de su vida.
Señores, Señoras, disculpen las molestias, pero debido a varios impedimentos la entrada de hoy no ha podido ser escrita.
Me explico, acababa de publicar yo la entrada de San Valentin y me dirigía a casa, cuando una horda de chicas histéricas apareció súbitamente gritando "¡¡¡¡Es Salsas!!!! ¡¡¡¡ Es Salsas!!!!" y un montón de expresiones subidas de tono que no puedo poner si quiero que este blog sea para todos los públicos. Entonces imbuido de terror, salí corriendo en dirección opuesta. Porque verán, una chica puede estar bien, dos molan, tres vale, pero a partir de 10 la cosa se complica y mi vida comienza a correr peligro.
Corrí y corrí y si bien no me libré de todas, pude despachar,como solo un caballero sabe hacer, a las pocas que consiguieron alcanzarme. Pero acabe terriblemente fatigado y me desmayé en un descampado.
Al día siguiente, cuando abrí los ojos, me encontraba tendido en una cama, y mire por la ventana, nevava, y diije ¡ya se donde estoy! ¡Estoy en Granada!. Pero alguien a mi lado dijo:"Estas en Siberia, maldita perra". Eran los fans Rusos, que me habían recogido y me estaban cuidando, tan solo me insultaron porque no acaban de aprender el idioma y son hombres rudos.
Pues bien, me enseñaron algunas cosas del idioma y me mandaron a hacer la compra de algunos artículos necesarios para llevarme de vuelta: Hélices de helicóptero, ametralladoras pesadas, una cabeza nuclear, medio caballo, y coles para hacer sopa de col, que a ellos les encanta.
Una vez montados los helicópteros y habiendo vomitado toda la sopa de col empecé a juguetear con los mandos de el que parecía mas grande; cuando sin querer mi antena se conectó al piloto automático y me convertí en el helicóptero.
Me despedí de los rusos y salí volando super contento, pero no me di cuenta de que iba en dirección contraria; pues bien, acabé en la India, asique me hice pasar por un cantante famoso me acogieron bastante bien.
Pase allí un día promocionando el blog cual Esperanza Aguirre el metro de Madrid en Brasil; y hoy decidí regresar.
El viaje de vuelta no fue ningún problema, aunque tuve que parar en el mercadona para comprar comida para mi fiesta de cumple, y en el dia para satisfacer al sector femenino con picolinis.
Al salir del dia vi que me habían robado el helicóptero ¿Quien quiere esas cosas? si ni tenia ya gasolina...Asique volví andando con toda la compra.
Ruego me disculpen queridos lectores, intentare que no vuelva a quedarme un día sin hacer una maravillosa entrada para ustedes.